Los Templarios

La leyenda y la historia nos marcan a los Templarios y sus hechos de forma confusa abogando unos, por los hechos históricos y otros por la leyenda que los envolvió desde su creación hasta su desaparición en el año 1314. Con la muerte de Jacques de Molay en la hoguera. Creando una “melange” en donde es difícil separar, los hechos puramente históricos de los que son puramente leyenda.

 Así de esta manera comenzamos una serie de artículos, que irán apareciendo periódicamente, que lo único que pretender es esclarecer un tema tan debatido.

 

“NON NOBIS DOMINE,
NON NOBIS SED NOMINE,
TUO DA GLORIAM” 

Este lema resume, propósito de los templarios, establecido por su primer “Padre espiritual” San Bernardo de Claraval.

Los primeros Templarios no luchaban por un interés personal sino para establecer las bases de una sociedad cristiana, poniéndose ellos mismo con su vida y con actos de ejemplo para los demás.

 Así sus objetivos no eran fáciles:

 

1.- Luchar contra el materialismo, la impiedad y la tiranía en el mundo.

2.- Defender la santidad del individuo.

3.- Afirmar la base espiritual de la existencia humana.

 

Su código ético era simple o ¿no? Un templario…

 

• No debe ser brutal.

• No debe emborracharse en forma ofensiva.

• No debe ser ni inmoral ni amoral.

• No debe ser cobarde ni bestial.

• No debe mentir ni tener intenciones maliciosas.

• No debe buscar posiciones de engrandecimiento dentro de la Orden. Se contentará con aquellos puestos que le sean encomendados para mejor servirla.

• No debe juzgar a nadie dentro o fuera de la Orden por sus posesiones o su posición social. Antes al contrario debe juzgar por el carácter y la bondad o falta de ellos.

• Debe expresar verdadero sometimiento a los principios del Temple y obediencia a sus oficiales en todas las cosas de la Orden, en tanto entienda que sean verdaderos templarios y merezcan dicha obediencia.

• Debe ser un verdadero patriota hacia la tierra que Dios le ha dado.

• No debe cazar a ninguna criatura ni por vanidad ni por deporte.

• No debe matar a ninguna criatura salvo para alimentarse o en defensa propia.

• Debe mantenerse firme y veraz en las justas causas de Dios.

• No tomará actitud ofensiva contra ningún hombre por la forma en que se dirige a Dios, aunque esta sea diferente o extraña. Antes al contrario el templario deberá intentar entender como otros se acercan a Dios.

• Debe siempre ser consciente de que es un soldado del Temple y tratar siempre que sus obras sean un ejemplo para los demás.

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